dramaturgo
Cómico irónico · Duración aproximada: 1:45 – 2:20 min · Edad: 20–65 años
Una finalista de concurso parece hacer un alegato ejemplar ante el jurado. Pero su generosidad tiene bastante menos de altruismo de lo que aparenta.
María es la finalista de un concurso de televisión. Después de tres semanas de duras pruebas (pruebas físicas, de cálculo, de estrategia, de orientación, de habilidad…), en las que han ido cayendo eliminados, uno tras otro, semana tras semana, todos los rivales de María, ahora sólo le queda un último competidor. ¿Quién va a ganar? La decisión final corresponde al jurado. El presentador del programa acaba de pedir a los dos finalistas que le digan al jurado en qué gastarán el premio si resultan vencedores.
María: (teatral) Bueno, ahí va mi discurso. Me parece muy respetable que mi contrincante quiera gastarse el super-premio del concurso comprándose todas esas cosas que ha dicho: coches deportivos, mansiones, super-vacaciones en hoteles de super-lujo, cruceros, ropa cara y todo eso que has dicho (mirando a un lado, a su contrincante). Me parece muy respetable, me encanta. (Al jurado) Porque en realidad, yo quiero hacer lo mismo: quiero gastar el dinero del super premio del concurso en aquello que me hace feliz. En mi caso, lo que me hace feliz es ayudar a los más necesitados. Hay mucha gente en esta ciudad que pasa hambre, aunque no lo crean. Mucha. Hay auténticos dramas sociales, aquí mismo, a la vuelta de la esquina. Si ustedes me votan, señores del jurado, y gano el super-premio, lo que haré con el dinero es donarlo íntegramente a la campaña “Ayudemos al sector 8”. Con una aportación histórica –he calculado que podrían comer tres mil familias durante dos años enteros, y tendrían cubiertas las necesidades de agua, electricidad y manutenciones varias, como ropa para los niños, educación, vacunas, etc–. Tanto mi rival como yo hemos hecho un muy buen concurso y, sin duda, los dos merecemos ganar. Es una pena que no podamos ganar los dos. Ahora la decisión está en sus manos, señores del jurado. Ustedes deben decidir quién sale ganador de aquí. Sin duda, mucha gente está pendiente de su decisión. Muchas gracias.
Este monólogo funciona por cálculo moral. María no está compartiendo una emoción íntima, sino construyendo un discurso tan impecable que vuelve muy difícil no darle el premio sin quedar en evidencia.
La escena tiene fuerza porque todo suena noble, generoso y limpio. Precisamente ahí está el veneno: la solidaridad aparece convertida en una maniobra de presión perfectamente diseñada.
La fuerza del texto está en usar la bondad como argumento imposible de rebatir.
La dificultad no está en hacer a María cínica desde el principio. Si la actriz enseña demasiado pronto la trampa, el texto pierde elegancia y eficacia.
Conviene trabajarlo desde alguien encantada con su propia puesta en escena. María sabe cómo sonar convincente, cómo ocupar el espacio y cómo transformar una decisión de jurado en un dilema moral casi irresoluble.
Es un monólogo especialmente útil para mostrar ironía, control verbal y capacidad para sostener un personaje que manipula sin levantar la voz y sin dejar de parecer, en superficie, admirable.
Si te interesa este tipo de discurso calculado y de superioridad elegante, también pueden servirte estos otros monólogos:
Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde aparece desarrollado como herramienta pensada para el trabajo real en ensayo, casting y videobook.
Si quieres trabajar diálogos (textos para 2 intérpretes), tienes escenas de libre disposición en el Laboratorio Dramático.

(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
