dramaturgo
Cómico doméstico · Duración aproximada: 1:20–1:45 min · Edad: 25–40 años
Un monólogo muy delicado y muy eficaz que mezcla ternura, agotamiento y una grieta conyugal cada vez más visible. Ideal para trabajar verdad cotidiana y emoción contenida.
Ester está sentada frente a su hijo de ocho años. Tiene en la mano la lista de regalos para los Reyes Magos, pero esta vez ha llegado el momento: ella y su marido, Sergio, han decidido contarle la verdad. Todo sería mucho más sencillo si Sergio no se hubiera quedado en el salón viendo el fútbol.
Ester: Está sentada frente a su hijo de ocho años. Tiene en la mano la lista de regalos para los Reyes Magos, pero esta vez ha llegado el momento: ella y su marido, Sergio, han decidido contarle la verdad. Todo sería mucho más sencillo si Sergio no se hubiera quedado en el salón viendo el fútbol. Cariño, hay momentos en la vida en que conviene dejar ciertas cosas cómodas atrás y afrontar la realidad. Sé que esta noche es una noche de ilusión pero… Ya tienes ocho años, vida, y creo que es hora de que sepas algo: Los reyes magos somos… Los Reyes Magos son… Los Reyes Magos no… (Baja la vista al papel) Cuántos juguetes, eh, vaya lista… Tendría que estar papá aquí contándote esto conmigo y no viendo el fútbol en el salón… (Sonríe de nuevo) ¿No has oído a los otros niños decir algo sobre los reyes magos? ¿No te han contado nada raro? Tienes ocho años… (Su marido no viene) Debe de ser un partido muy importante, siempre lo son, él a la suya y yo cargando con todo, y así siempre porque soy imbé… (Señalando el papel) ¿Qué es esto? ¿Una pistola de agua? Ah, qué bien, para el verano, verdad… (De fondo le llega a ella la retransmisión del partido de fútbol) Fútbol, fútbol, fútbol. Papá cometió un penalty, vida, hace ocho años, penalty claro; no me arrepiento de que terminara en gol, cómo me voy a arrepentir, pero quizá sí se es una pena que no terminara el partido entonces… (El niño le señala el papel) ¿Un balón? ¿También pides un balón? Cuántas cosas. ¿Ya podrán los Reyes Magos con todo?… Sí, pueden con todo, pueden con todo… Es una noche de ilusión. ¿Has dejado agua para los camellos y un poquito de pan, verdad? Anda, buenas noches.
El monólogo funciona porque parte de una situación muy reconocible y enseguida se abre hacia otra cosa. Ester parece estar afrontando un pequeño rito de crecimiento con su hijo, pero en realidad el texto deja ver una soledad mucho más honda: la de una mujer que vuelve a quedarse sola con lo importante mientras su marido se escaquea.
Su fuerza está en cómo conviven la ternura y el resentimiento. Ester quiere proteger la ilusión del niño, quiere hacer bien las cosas, pero al mismo tiempo se le escapan la fatiga, la ironía y una verdad conyugal que ya no puede esconder del todo. Esa mezcla le da mucha vida escénica.
A veces lo más difícil no es romper la ilusión del niño, sino sostener la propia.
La clave es no empezar desde el enfado con Sergio. Ester entra intentando hacer algo delicado y razonable con su hijo. Si la actriz arranca ya cargada de reproche, el texto pierde recorrido y se vuelve más plano. Lo interesante es ver cómo esa otra herida se va filtrando sin que ella lo decida del todo.
Conviene cuidar especialmente la relación con la lista de regalos. Ese papel no es un simple apoyo: es lo que la mantiene en la escena concreta, lo que le permite seguir hablando al niño mientras todo lo demás se le mueve por dentro. La ternura hacia el hijo debe estar siempre presente.
El final funciona mejor si no se remarca. Cuando Ester vuelve a proteger la noche y dice que los Reyes pueden con todo, no está resolviendo nada: está tapándolo por un momento. Si se dice limpio, deja una tristeza muy poderosa.
Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde aparece desarrollado como herramienta pensada para el trabajo real en ensayo, casting y videobook.
Si quieres trabajar diálogos (textos para 2 intérpretes), tienes escenas de libre disposición en el Laboratorio Dramático.

(responde Marc Egea)
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No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
