dramaturgo
Cómico satírico · Duración aproximada: 50 s – 1:10 min · Edad: 18–60 años
Una mujer critica con dureza la profesión de actriz… mientras demuestra sin querer que ella también sabe actuar.
«Y mañana tendrán que representar la obra de nuevo». ¿Quién no ha oído alguna vez decir esto a un espectador, admirado, al término de una representación teatral? Ángela lo ha oído. Ángela trabaja en un centro comercial, como dependienta. Un trabajo duro. Poco valorado. Una de sus mejores amigas es actriz. Y hoy no se ha podido aguantar.
Laura: Mira, te lo voy a decir claro: ser actriz no es para tanto. Que sí, que es muy bonito, que os ponéis muy intensas, que si el personaje, que si la verdad, que si no sé qué… pero al final es decir un texto y ya está. Tampoco es tan complicado. (Pausa) No, no te enfades, si yo te admiro, ¿eh? Pero es que a veces os lo creéis demasiado. Como si fuerais especiales o algo así. (Pausa) Y luego está lo de “he sufrido mucho para llegar hasta aquí”… Bueno, ya, como todo el mundo, ¿no? Tampoco sois las únicas que lo pasan mal. (Se viene arriba) Es que lo vuestro parece siempre una tragedia: que si no me han cogido, que si no me llaman, que si el casting… ¡Pues no te presentes! (Pausa breve) Oye, que yo te lo digo con cariño, ¿eh? Pero es que parece que viváis en otro mundo. (Se frena un poco) Aunque… bueno… también te digo una cosa… el otro día te vi en el escenario y… (no quiere decirlo, pero se le escapa) estabas bien. Muy bien. (Se corrige rápido) O sea, normal, tampoco te creas… pero había un momento… cuando te quedabas en silencio… que… (se detiene) no sé… pasaba algo. (Se incomoda) Pero bueno, que eso tampoco tiene tanto mérito, ¿eh? Quiero decir… eso también lo podría hacer yo.
Este monólogo funciona por contradicción. Laura habla desde una posición de superioridad, pero su propio discurso la desmiente.
Cuanto más ataca, más se revela. Y lo interesante no es lo que dice, sino lo que se le escapa mientras intenta sostener esa postura.
No va de criticar a una actriz. Va de alguien que necesita rebajar lo que admira para no sentirse por debajo.
El error habitual es hacerlo desde el enfado directo. Si es solo ataque, el monólogo se vuelve plano.
Funciona mejor cuando la actriz sostiene una aparente naturalidad, incluso cercanía, y deja que la grieta aparezca poco a poco.
El momento clave es cuando reconoce —sin querer— que ha visto algo verdadero en la otra. Ahí el personaje se rompe.
Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde aparece desarrollado como herramienta pensada para el trabajo real en ensayo, casting y videobook.
Si quieres trabajar diálogos (textos para 2 intérpretes), tienes escenas de libre disposición en el Laboratorio Dramático.

(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
