dramaturgo y guionista
Rosa: ¿Algo original?, ¿quieres oír algo original? (piensa un instante y de repente grita) “¡Ya he terminadooooooooo!” (su interlocutor alucina) Qué, te parece cualquier cosa menos original, ¿verdad? (confirma la impresión del interlocutor y luego le explica) La semana pasada fui a cenar con mis amigas –las amigas de toda la vida–, y –muy bien…–, y eso que después del postre, me levanto un momento y voy al baño –necesidades mayores–. Y nada, que estoy en el baño, y vienen mis amigas corriendo: “¡Venga, venga, el brindis!”. Y yo: “¡Un momento!”. A los treinta segundos vuelven a estar en la puerta: “¡Venga, venga, el brindis!”. Y yo: “¡¡Ya voy!!”. Y ellas: “¡¡Venga, date prisa!!” Y yo: “¡¡Que ya voy, un momento!!”. Y empiezan a aporrear la puerta. “¡¡Vengaaaaaa, vengaaaaaaa!!” Y yo: “¡¡Ya he terminadooooooooo!!”
Pues bueno, alguna grabó la escena –nada raro porque nos pasamos la noche grabándolo todo y enviándonos vídeos sin parar–. Eso que, al día siguiente, por la mañana, me llega un mensajito: “Mira esto”. Era el vídeo de lo del baño, pero solo el final, el momento en que digo “¡Ya he terminadooooooooo!”. Cinco segundos. Resulta –supongo– que alguno de los whatsapps se desvió y fue a parar a una amiga de una amiga que –supongo– recortó lo del «¡Ya he terminadooooooooo!» y lo subió a su TikTok o a su Instagram o ya no recuerdo dónde. El vídeo, a esa hora de la mañana, tenía… ¡cien mil visualizaciones! Alucina. Pues sólo era el principio. Por la tarde, el vídeo estaba en Youtube, X, Instagram… en todas partes. Y tenía millones de visualizaciones. Al día siguiente, daba igual dónde miraras: te lo encontrabas. Lo pusieron hasta en el informativo de la tele, ¡que me pilló comiendo en casa de mis padres! ¡Suerte que no se me veía la cara! Y entonces te das cuenta de que la gente está empezando a enloquecer: vas por la calle y oyes “¡Ya he terminadooooooooo!”, estás en el trabajo y los compañeros, los clientes “¡Ya he terminadooooooooo!” “¡Ya he terminadooooooooo!”. Todo el mundo, por cualquier cosa, “¡Ya he terminadooooooooo!” Entonces la gente se empezó grabar vídeos diciendo “¡Ya he terminadooooooooo!” y subiéndolos a internet, no aquí ¡en todas partes! En Corea, en Canadá, Sudáfrica, Australia… “¡Ya he terminadooooooooo!” “¡Ya he terminadooooooooo!” (con varios acentos) Y luego los famosos: Jennifer Lopez, Leonardo di Caprio, Bill Gates –¿los has visto– “¡Ya he terminadooooooooo!” “¡Ya he terminadooooooooo!” Y lo máximo ya fue ayer, cuando, ¿lo viste?, cuando el Papa de Roma en no sé qué acto oficial va y lo suelta también: “¡Ya he terminadooooooooo! (está alucinando) Increíble (recuperando el tono) ¿Querías oír algo original? Pues ahí está –soy el paciente cero de esta epidemia viral– y ahora tú, cuéntame algo, yo “¡Ya he terminadooooooooo!”
Información:
El interlocutor de Rosa es alguien a quien acaba de conocer. Por ejemplo, el típico tipo que, en un bar, entre copas, después de intercambiar dos o tres tópicos, acaba diciendo aquello de «Cuéntame algo original»? (tópico, también). Rosa es la paciente cero de este viral que la ha hecho célebre sin perder el anonimato. Y está un poco harta del fenómeno y se siente algo superada y, al mismo tiempo, sigue alucinando con lo que le ha pasado. Ésta es la primera vez que lo verbaliza todo de un tirón y, en cierto modo, le resulta liberador.
Monólogo ágil y divertido que permite exhibir frescura, ritmo y un humor lleno de asombro y saturación emocional. Rosa cuenta su historia como un torrente liberador, mezclando incredulidad, ironía y cansancio, y evidenciando lo ridículo y extraordinario de su viral.
Rosa explica a un desconocido cómo un simple grito en el baño se volvió un éxito global que la persigue por todas partes, y por primera vez comparte el caos, la sorpresa y el cansancio que le ha provocado. Un monólogo explosivo, fresco y muy divertido.
Cómico, contemporáneo, muy oral y cercano; construido como una narración espontánea donde el ritmo y la energía emocional son esenciales. Mezcla naturalismo con un punto de exageración humorística.
Vibrante, simpático, sorprendido, algo saturado pero no dramático. Mezcla entusiasmo incrédulo, ligero enfado, cansancio humorístico y euforia nerviosa por la magnitud del fenómeno.
Medio: requiere ritmo rápido, frescura, manejo de la comedia y de la sorpresa, habilidad para modular la energía y repetir el “¡Ya he terminadooooooooo!” con una entonación distintiva y consistente.
Actrices de 20 a 50 años; cualquier intérprete con energía, espontaneidad y buen dominio del humor cotidiano.
El impacto descontrolado de la viralidad en la vida de una persona corriente.
Expresar por fin todo lo que lleva dentro: su hartazgo, su alucinación y su necesidad de que alguien la escuche sin burlarse; liberar la tensión acumulada por ser, sin quererlo, el origen del viral.
“No pedí ser famosa ni viral; estoy intentando procesar todo esto mientras hago ver que lo llevo bien.”
¿Se puede adaptar al género masculino?
Sí, puede adaptarse sin cambios sustanciales.
Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices). Esta ficha proporciona una orientación básica; en el libro puedes encontrar la ficha completa.

(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
