No me enfadaré

Cómico tenso · Duración aproximada: 50 s – 1:10 min · Edad: 25–45 años

No me enfadaré

Una madre promete una y otra vez que no se enfadará con su hijo. Pero, mientras intenta obtener una confesión, deja ver exactamente lo contrario.


Texto del monólogo

Inés es una mamá y le está hablando a su hijo de corta edad.

Inés: (dulce) Cariño, ¿abriste el cajón de la cómoda?, ¿buscaste algo?, ¿cogiste algo?… No me voy a enfadar, cielo, te lo prometo. Sólo contéstame, por favor: ¿Fuiste tú quien abrió el cajón de la cómoda de mi habitación? (El niño no contesta). Necesito saberlo, no me enfadaré. Necesito saber… mira, te explico: necesito saber si hay ladrones, ¿sabes?, ladrones que entran por la noche, mientras dormimos, y tocan nuestras cosas, y podrían hacernos daño, porque… si es así tendré que llamar a la policía, y tendremos que mudarnos a otra casa porque la policía no podrá garantizar nuestra seguridad, a otra casa muy lejos de aquí, en otra ciudad probablemente, y tendrás que cambiar de colegio, cariño, y dejarás de ver a tus amiguitos, a Eric, a Lucas, a Marco, no volverás a verlos nunca más… ¿quieres eso? No, verdad. No me enfadaré, amor, por favor, dile a mamá: ¿Abriste la cómoda de mi habitación? ¿fuiste tú quien la dejó así? (Tras unos segundos de temerosa indecisión, parece que el niño confiesa su culpa agachando la cabeza, mientras Inés continúa su letanía por lo bajo: “no me enfadaré, no me enfadaré”…). ¿Sí? ¿La abriste? ¿Eso es un sí? Mírame cuando te hablo, amor. ¿Eso es un sí? ¿Se te ha comido la lengua el gato, cariño? ¿No tienes voz? (enfadándose progresivamente) Es un sí. Abriste el cajón de mi cómoda. Hijo, ¿cuántas veces te he dicho que no quiero que toques las cosas de mi habitación? Muchas, ¿verdad? Y tú vuelves a meter las manos, cuando sabes que me molesta mucho. ¿En qué idioma hablo? Cuando digo una cosa es una cosa. ¡Punto! ¡A tu habitación! ¡Castigado!


Cómo funciona en escena

Este monólogo funciona por contradicción. Inés repite que no se enfadará, pero cada frase la acerca un poco más justamente a eso.

La escena crece porque la dulzura inicial no desaparece de golpe: se va tensando, se agrieta, se convierte en presión y acaba revelando el enfado que estaba agazapado desde el principio.

  • falsa calma
  • chantaje afectivo en aumento
  • progresión de la dulzura al enfado
  • autoridad materna que pierde el control

La fuerza del texto está en ver cómo una promesa de ternura se convierte, poco a poco, en amenaza.

Trabajar el texto

La dificultad no está en llegar al enfado final, sino en sostener bien el trayecto. Si la actriz empieza ya dura o irritada, el monólogo pierde su mecanismo principal.

Conviene trabajarlo desde una necesidad real de obtener respuesta. Inés no está “haciendo un numerito”: intenta controlar la situación, manipula sin darse cuenta y se va quedando sin recursos.

Es un monólogo especialmente útil para mostrar progresión, escucha imaginaria y capacidad para pasar de la dulzura al estallido sin romper la verdad cotidiana de la escena.

Otros monólogos que pueden interesarte

Si te interesa este tipo de tensión cotidiana que crece dentro de una situación aparentemente simple, también pueden servirte estos otros monólogos:

  • No hay problema — cuando buscas contradicción verbal y autoengaño, pero desde una contención más adulta y menos explosiva.
  • Primeras impresiones — si te interesa un personaje que se delata hablando, pero desde la verborrea simpática y no desde la autoridad materna.
  • Los Reyes Magos — cuando quieres trabajar vínculo con un niño y conflicto doméstico, pero con una vulnerabilidad más visible y menos presión creciente.
  • Debes decidirlo tú — si buscas control emocional y manipulación afectiva, pero desde una frialdad más estable y menos pérdida de paciencia.

Sobre este monólogo

Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde aparece desarrollado como herramienta pensada para el trabajo real en ensayo, casting y videobook.

Si quieres trabajar diálogos (textos para 2 intérpretes), tienes escenas de libre disposición en el Laboratorio Dramático.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.