dramaturgo
Cómico tóxico · Duración aproximada: 1:20 – 1:45 min · Edad: 30–50 años
Una mujer recibe a una compañera nueva con aparente cercanía y buen humor. Pero, mientras presume de “buen ambiente”, va dejando al descubierto un mundo laboral bastante más turbio.
Teresa: (Interrumpiendo) Un momento, un momento, un momento… Cuando te digo «¿Qué tal el fin de semana?» No te estoy diciendo «¿Qué tal el fin de semana?», ni «¿Lo pasaste bien este fin de semana?» y aún menos «¿Qué hiciste este fin de semana?» No te equivoques. Lo que te estoy diciendo es: “Te voy a contar mi fin de semana con todo lujo de detalles y tú me vas a escuchar tanto si te apetece como si no”, así que, por favor, contesta rápido y escueto a mi pregunta retórica de cortesía porque tengo muchas cosas que explicar y nos quedan sólo diecinueve minutos de desayuno. ¿Has entendido? –Sí– Has entendido. Ah, no, come, come, no hace falta que hables. Mira, ya hablo yo. Te cuento. El fin de semana, genial: Le hicimos una despedida a Samantha. Fuimos a cenar un grupito del trabajo, una especie de fiesta sorpresa. Luego te señalo quienes fuimos porque si te digo los nombres te vas a quedar igual. Samantha es la chica que estaba antes con nosotros. Se ha pedido una baja por maternidad, pero sin maternidad. Una especie de baja temporal por depresión, pero no-temporal, sino permanente: Vamos, que se ha ido. Por lo visto, colapsó. Eso dijo. (Confidente, en voz baja) Discurso típico para que no te quiten el finiquito. Es que si te vas voluntariamente, no ves ni un céntimo; pero si es por una cuestión médica… La tía hasta presentó papeles, se lo curró muy bien…
Bueno, a lo que iba. Que nos presentamos en su casa. Ella no sabía nada. Ni su marido. Tenías que haber visto que cara puso… Fue en plan despedida de soltera. La sacamos por la fuerza y nos la llevamos de fiesta. La emborrachamos. Qué divertido fue. Ya sabes qué hace una cuarentona cuando la emborrachas: que dice unas tonteríaaaaas… Dijo que a ella el trabajo le gustaba mucho y estaba deprimida por haberse tenido que ir.
El alcohol es muy malo, niña. El trabajo es una mierda, ya lo irás viendo. Uh…, aún me da vueltas la cabeza. Es que bebimos mucho. Mario terminó con un sombrero de cowboy en la cabeza. Irene acabó descalza y con una carrera en las medias. Chema y Jose, subiéndose a una farola. Sandra, Bea y yo, cantando “Over the rainbow” a todo trapo –vaya panorama–, y Samantha diciendo que yo era una harpía y no me soportaba ni me había soportado nunca…
Estuvo muuuuy bien. Aquí hay muy buena onda, ya lo verás.
Este monólogo funciona por contradicción entre tono y contenido. Teresa habla como quien da una bienvenida simpática y espontánea, pero todo lo que cuenta va revelando una violencia laboral completamente normalizada.
La comicidad no nace del chiste, sino de la falta de conciencia del personaje. Teresa se describe sola: cuanto más presume de “buen ambiente”, más claro queda el tipo de persona que tenemos delante.
La escena hace gracia porque Teresa no ve en ningún momento el monstruo social que ella misma está describiendo.
La dificultad no está en “hacer de mala”, sino en evitar esa intención. Si Teresa parece conscientemente cruel desde el principio, el monólogo pierde mucha fuerza.
Conviene trabajarlo desde alguien que se siente completamente cómoda consigo misma, convencida de que está siendo divertida, cercana e incluso útil con la compañera nueva. Esa tranquilidad es lo que vuelve más inquietante el texto.
Es un monólogo especialmente útil para mostrar comicidad incómoda, capacidad de sostener un discurso largo con ritmo y talento para construir un personaje tóxico sin caer en la caricatura gruesa.
Si te interesa este tipo de personaje que se retrata sola mientras habla, también pueden servirte estos otros monólogos:
Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde aparece desarrollado como herramienta pensada para el trabajo real en ensayo, casting y videobook.
Si quieres trabajar diálogos (textos para 2 intérpretes), tienes escenas de libre disposición en el Laboratorio Dramático.

(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
