Monólogo para casting · Actriz

Debes decidirlo tú

Duración1:30–2:15 min Edad55–75 años TonoDramático cínico · Realista emocional TrabajaControl · Ironía

Gratis · sin pedir permiso · para casting, reel o clase

Sinopsis

Una madre finge respetar la libertad de su hija mientras la empuja, con dulzura y crueldad, a casarse con un anciano mito de Hollywood.

el monólogo

Conchita: Cariño, no tienes que preguntarme. Yo elegí a tu padre en contra de la opinión de toda mi familia. Y he sido feliz. Te tuve a ti. (Sonríe cálidamente) ¿Es el hombre de tu vida? Pues, adelante, qué voy a decirte yo: tienes treinta años, ya no eres una niña… ¿A qué vienen las dudas, corazón? ¿Es por lo que opinas tú o por lo que habla la gente? No hagas caso de lo que diga la gente. Piensa por ti misma. Piensa en ti. ¿Dices que casarte con ese hombre te hará feliz? Pues, ya está. Eso es lo único que importa. Yo sé que estás sinceramente enamorada de él. Siempre lo has estado. Desde que tenías diez años. Por ese hombre me hiciste apuntarte a baile, ¿te acuerdas, que tú dudabas porque te daba mucha vergüenza y yo decidí por ti? Seguro que, cuando le miras a la cara, aún ves al Martin Sharpe de los “Los reyes del baile” o de “Danza conmigo”. Qué voy a decirte yo. Si crees que te hará feliz, adelante. Yo no deseo nada más que tu felicidad, hija mía (sonríe complaciente). Te vas a casar con el capital Marley de “Tormenta en los mares del sur”, con el Jack Balance de “Puños de gloria”, con el príncipe desterrado de “Jaque a la corona”… Un hombre maravilloso, sin duda. No te podrá convertir en reina, ni se pegará por ti en un ring, ni te llevará a navegar en un barco pirata por los mares del sur, ni podrá sacarte a bailar. Tiene más de ochenta años, ya. Pero sigue siendo Martin Sharpe, la leyenda Hollywood, la estrella que enamoró a medio mundo durante más de cuarenta años. Y aún conserva esa mirada seductora. Y con esa mirada, aunque ya no hable —porque ya no habla—, te ha elegido a ti. ¿Quieres casarte con él? No me toca a mí decidir… como no le correspondería decidir a la mamá que acaba de dar a luz en ese hospital de enfrente sobre tu relación con su bebé dentro de cuarenta años… si te enamoraras de él. (se sorprende) ¡Mira qué ejemplos tan disparatados me haces poner! Hija, no me preguntes, debes decidirlo tú.

Cómo funciona en escena

Este monólogo funciona bien cuando la actriz no lo lleva a la villanía abierta, sino a una dulzura profundamente tóxica. Conchita no ordena, no prohíbe, no impone. Hace algo mucho más eficaz: envuelve su presión en afecto, experiencia y aparente respeto a la libertad de su hija.

La fuerza del texto está en la contradicción entre lo que dice y lo que produce. En la superficie, parece una madre comprensiva que anima a su hija a pensar por sí misma. Debajo, todo el discurso está lleno de imágenes, ejemplos y elogios destinados a inclinar la decisión hacia una dirección muy concreta.

Es una pieza que permite trabajar ironía involuntaria, poder afectivo y una gran precisión de tono. La actriz puede mostrar ternura, manipulación y una lógica emocional muy inquietante sin perder la naturalidad conversacional.

  • Permite trabajar autoridad afectuosa sin rigidez.
  • Da mucho juego a la manipulación encubierta.
  • Funciona bien para mostrar matiz, subtexto y control.
  • Tiene un final potente si se mantiene la sonrisa hasta el final.

Le dice que elija libremente mientras le coloca la elección en la boca.

Trabajar el texto

Conviene empezar desde una calidez real. Conchita quiere parecer una buena madre, comprensiva y sabia. Si la actriz deja ver demasiado pronto la manipulación, el texto pierde sutileza. Lo interesante es que el veneno aparezca dentro de la miel.

También ayuda mucho trabajar la relación concreta con la hija. No está dando una conferencia: está respondiendo a una duda íntima. Esa cercanía justifica los recuerdos compartidos, las referencias al pasado y el tono de falsa complicidad con que construye su discurso.

Las referencias a Martin Sharpe y a sus personajes no deben sonar anecdóticas. Son el material del hechizo. Conchita sabe perfectamente que su hija no ve a un anciano de más de ochenta años: ve al mito que la fascinó desde niña. Ahí está la clave de la escena.

El final funciona mejor si el ejemplo del bebé no se presenta como monstruosidad consciente, sino como ocurrencia que a la propia Conchita “se le escapa”. Esa falsa sorpresa final deja al descubierto toda la lógica torcida del personaje y da mucha fuerza al cierre.

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Preguntas frecuentes

¿Este monólogo es gratis?

Sí. Todos los monólogos de esta web son gratuitos y de libre disposición. Puedes usarlos sin coste alguno.

¿Puedo usarlo en un casting sin pedir permiso?

Sí. No hace falta pedir permiso para utilizar este monólogo en audiciones, pruebas de acceso o castings.

¿Puedo grabarlo para mi videobook o redes sociales?

Sí. Puedes grabarlo para tu videobook o reel y subirlo a redes sociales, o emplearlo como herramienta de entrenamiento actoral.

¿Tengo que mencionar al autor?

No es obligatorio, pero se agradece. Si publicas un vídeo, puedes citar a Marc Egea o enlazar a esta web.

¿Es un monólogo original?

Sí. Es un texto original y poco conocido, escrito por Marc Egea para casting, lo que te permite construir una propuesta propia sin las comparaciones de un monólogo famoso.

Quién hay detrás de estos monólogos

Marc Egea, dramaturgo

Llevo más de 20 años escribiendo para el escenario, con textos representados en España y América Latina. Estos monólogos son solo una parte de mi trabajo: si buscas textos para montar, en mi catálogo encontrarás obras de teatro completas, adaptaciones de clásicos y piezas de microteatro.

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