Un monólogo para casting de Marc Egea: una actriz ensaya en el escenario

PARA ACTRIZ

Qué maravilla

Una mujer reclama a su vecina unos auriculares que le han entregado por error y descubre que ya los está utilizando.

Comedia

Su vecina Carla, presente en la escena.

Edad

Adulta. El texto permite un reparto amplio: sostiene una vida doméstica propia y un conflicto cotidiano de convivencia, sin precisar edad.

Duración

1:30–2:00 min, aproximadamente.

El parlamento tiene un impulso rápido; las comprobaciones del silencio necesitan tiempo suficiente para que se perciban los descubrimientos.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Cambiar de táctica

Pasar de reclamar unos auriculares a animar a la vecina a utilizarlos. El cambio nace de una comprobación presente: Clara encuentra una manera de conseguir la tranquilidad que buscaba al comprarlos.

Dosificar una revelación

Al principio parece una simple reclamación por un paquete. Poco a poco descubrimos el problema entre las vecinas. La actriz puede trabajar cómo hacer avanzar esa información con naturalidad, sin anticipar la solución que Clara encontrará al final.

Situación

Clara acaba de regresar de un fin de semana fuera. Ha recibido el aviso de que su pedido de auriculares se entregó en el apartamento de su vecina, Carla. Llama a su puerta para recogerlo y descubre que Carla lleva puestos los auriculares. Entre ambas existe un problema de ruido: el volumen de la televisión de Carla se escucha desde casa de Clara.

Clara ha llamado a la puerta del apartamento de su vecina.

Clara: (entre el asombro y la indignación) ¿Estás usando mis…? (tratando de contenerse) Eh, hola, vengo a buscar estos auriculares Sony WH-1000XM que llevas puestos… Me llegó el aviso (saca el móvil) de que los habían entregado aquí. He pasado el fin de semana fuera, acabo de llegar. Abriste el paquete… Muy bien. Aquí no pone Carla (mostrando el móvil), pone Clara, Carla-Clara se parecen pero tampoco tanto. Y precisamente me los compré por ti. El jueves vimos la misma película. ¿Sabes? Al final le quité el sonido a mi tele porque, total, ya oía la tuya. Pero no es plan, porque no siempre vemos las mismas películas y empiezo a estar un poco… Por eso me compré estos auriculares de ciento sesenta euros, sabes. Porque quiero ver mi tele y escuchar mi tele. ¿Estás viendo la tele? ¿Con los auriculares? No se oye nada. Qué maravilla, no se oye nada. ¿Y a mí me oyes? No me oyes… —¿no me oyes, en serio?— Qué maravilla. Pues, ¿sabes?, ya te los puedes quedar, sí, mejor quédatelos, y úsalos, úsalos mucho, siempre, pedazo de imbécil. Buenas tardes.

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Claves escénicas

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La contención tiene algo que contener.

Clara reconoce sus auriculares puestos en la vecina. El asombro y la indignación preceden al saludo: intenta encauzar una reacción que ya ha empezado a salir. «Y precisamente me los compré por ti» añade un motivo de irritación y conduce al reproche sobre la televisión. La cortesía puede convivir con ese enfado sin exigir gritos.

La solución aparece mientras habla.

Clara quería escuchar su televisión sin oír la de Carla. Al comprobar el silencio, descubre que los auriculares pueden resolverlo desde el otro apartamento. Dejarlos allí responde a su inteligencia práctica. La actriz puede construir ese cambio a partir de lo que Clara observa, evitando anticipar desde el comienzo la satisfacción final.

Las dos «maravillas» responden a descubrimientos distintos.

Primero comprueba que la televisión no se oye. Después descubre que Carla tampoco la oye a ella. Importa cuándo Clara se da cuenta; cuánto ha escuchado la vecina hasta entonces queda dentro de la preparación de la intérprete. No hace falta representar respuestas ni supeditar el recorrido a gestos invisibles del otro personaje.

El insulto conserva la indignación dentro de la solución.

Clara puede estar satisfecha con lo que acaba de resolver y seguir considerando imbécil a su vecina. «Pedazo de imbécil» se dice sin marcar los labios, para que Carla no pueda leerlos, manteniendo la frase inteligible para el público. «Buenas tardes» cierra la visita sin exigir reconciliación ni complicidad con el espectador.

Para explorar la escena

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Reclamar sin anticipar que va a dejárselos.

Hacer una pasada concentrada en recuperar los auriculares. Utilizar el móvil para acreditar la entrega y dirigir el recuerdo del jueves a la vecina como reproche. Llegar a «¿Estás viendo la tele?» dejando que esa observación interrumpa el impulso anterior. Explorar el tiempo mínimo necesario para que la comprobación cambie la decisión.

Distinguir las dos comprobaciones.

Ensayar por separado el descubrimiento del silencio de la televisión y la prueba de que Carla no la oye. Integrarlos después en el parlamento rápido, sin convertir cada pregunta en una pausa larga. Probar el insulto con poca articulación visible y suficiente claridad sonora, manteniendo la atención en la vecina.

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