dramaturgo y guionista
Irina: Miedo… (Piensa un instante) Te diré algo: Tengo miedo. Sí. Lo que oyes. A estas alturas, con todo lo que llevo recorrido, tengo miedo. Entrar en un quirófano me da miedo. Siempre me ha dado miedo. Y hoy no es diferente. Si esperabas oír de mi boca: “Será como poner un empaste en un diente”, no lo haré, porque no va a ser como poner un empaste en un diente, va a ser algo mucho más serio, va a ser una operación quirúrgica importante, con mucho riesgo. Y lo sabes. Y lo sé yo. No estoy aquí para mentirte, estoy aquí para operarte. Es lo que yo hago, operar. Llevo unos cuantos años haciéndolo y hasta ahora me ha ido bien –¡aquí estoy!–, nunca he tenido ningún problema. ¿Por qué? Porque en el quirófano, cuando opero, me concentro, me concentro mucho, muchísimo. Y ¿sabes qué es lo que me mantiene concentrada? El miedo. Tengo miedo, sí, déjamelo a mí, tú no tengas. Solo duerme.
Información:
Es normal que una paciente tenga miedo antes de someterse a una operación quirúrgica pero, ¿es normal que lo tenga la cirujana? Y suponiendo que la cirujana tenga miedo, ¿es normal que se lo haga saber a la paciente?
Este monólogo es un ejercicio de empatía. El miedo de Irina no es como el de la paciente. Es un miedo que bien podría llamarse ‘responsabilidad’. Irina solo pretende humanizarse a los ojos de la paciente, y de este modo tranquilizarla.
Monólogo delicado: permite a la actriz desplegar humanidad, calma, vulnerabilidad y autoridad en un único gesto interpretativo. Su singularidad está en la sutileza, el juego entre decir y contener, y el giro revelador que transforma el discurso inicial. Es apropiado para mostrar profundidad sin necesidad de explosión emocional.
Irina empieza hablando como si fuera la paciente, pero pronto se descubre que ella es la cirujana: una profesional que usa su propia fragilidad para tranquilizar a quien va a operar. Un monólogo íntimo sobre el miedo entendido como responsabilidad.
Naturalista, íntimo, cercano; escrito en un tono conversacional que invita a la actriz a una interpretación contenida, honesta y empática.
Suave, humano y apaciguador, aunque sostenido por un subtexto de ansiedad y tensión profesional.
Medio: exige una interpretación muy medida, capaz de transmitir serenidad mientras se verbaliza el miedo; requiere sensibilidad emocional, precisión y credibilidad absoluta.
Ideal para actrices de 30 a 55 años, aunque podría adaptarse sin problema a cualquier actriz adulta que pueda encarnar autoridad profesional y vulnerabilidad a la vez.
El miedo entendido como responsabilidad y como motor de concentración y cuidado.
Reducir la ansiedad de la paciente humanizándose, mostrando que su miedo es profesional, funcional y protector.
“No estás sola, y aunque yo también siento miedo, sé manejarlo y eso es lo que te garantiza seguridad”.
¿Se puede adaptar al género masculino?
Sí, puede adaptarse fácilmente.
La pieza mantiene intacta su potencia: en un hombre puede acentuarse ligeramente el contraste entre autoridad y vulnerabilidad, generando un interesante efecto de ternura profesional. El arco emocional, la humanidad y el giro siguen funcionando del mismo modo.
Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices). Esta ficha proporciona una orientación básica; en el libro puedes encontrar la ficha completa.

(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
