Cómico amargo · Duración aproximada: 1:35–1:55 min · Edad: 35-55 años
Descontractúrenme
Una mujer aconseja a su amiga lanzarse a una aventura extramatrimonial y, mientras la anima, deja entrever el agotamiento y la necesidad que esconde en su propia vida.
Texto del monólogo
Elsa: O sea, que tú le dices que tienes una contractura en la espalda y él te empieza masajeando la espalda pero a los diez minutos sus dedos se van por los lados y acaba masajeándote esta parte de aquí donde empieza el pecho… Que luego acerca sus labios a tu nuca y dice que lo hace para aplicar calor… Que no deja de repetirte lo guapa que eres y te acaba proponiendo ir a su casa para hacerte un masaje en una camilla especial que tiene allí… Chica, yo creo que no hay duda. Y, mira, te diré algo: hace un tiempo, tú me vienes con esto y te hubiera dicho: “¡Pero qué haces tía, te has vuelto loca, que estás casada y él también!” Ahora, en cambio te digo: “¡A-de-lan-te!”. No vayas a pensar que no estoy bien con Jorge. Soy feliz: Jorge me quiere mucho, adoro a mis dos hijos y mi vida es maravillosa. Sólo que a veces voy un poco estresada: los niños, el trabajo, el inglés, el gimnasio, la casa, el baloncesto de los niños, mis padres, mis suegros… Me gusta mucho mi vida, soy muy feliz, pero estoy empezando a tener un poco de estrés y creo que me está afectando al sueño, a veces tengo como mareos, creo que se me agarrotan los músculos, que se me hacen como contracturas en la espalda, creo que… Voy a necesitar que me descontracturen…

Cómo funciona en escena
Este monólogo funciona bien cuando la actriz no lo plantea como una simple confidencia picante, sino como una conversación en la que el deseo empieza hablando de otra y termina revelando una carencia propia. Elsa parece aconsejar a su amiga con desparpajo, pero en realidad cada frase va acercándola más a lo que ella misma necesita.
La fuerza del texto está en ese desplazamiento. Al principio, la escena parece un análisis divertido sobre un masajista demasiado entusiasta. Poco a poco, sin embargo, aparece el estrés, la rutina, la familia, la saturación y un cansancio íntimo que transforma por completo el sentido de su consejo.
Es una pieza que permite mostrar oralidad natural, complicidad, humor y una grieta emocional que no necesita volverse melodramática. La actriz puede recorrer el camino desde la ligereza hasta una necesidad mucho más honda sin romper el tono cotidiano.
- Permite trabajar deseo y cansancio al mismo tiempo.
- Da mucho juego a la confidencia entre amigas.
- Funciona bien para mostrar cómo un personaje se delata mientras habla.
- Tiene un final potente si se deja aparecer la necesidad sin subrayarla.
Empieza aconsejando una aventura ajena y acaba pidiendo alivio para sí misma.
Trabajar el texto
Conviene empezar desde la cercanía total con la amiga. Elsa no está pronunciando un discurso: está entrando de lleno en una conversación ya empezada, interpretando señales y dando una opinión sin filtros. Esa complicidad inicial da verdad al tono y evita que el texto suene demasiado construido.
También ayuda mucho marcar bien el cambio de época emocional dentro del propio texto. Hay un “antes”, en que Elsa habría condenado esa aventura, y un “ahora”, en que ya no solo la permite, sino que casi la envidia. Ese giro debe sentirse como fruto del desgaste de su propia vida.
La enumeración de obligaciones —niños, trabajo, inglés, gimnasio, casa, baloncesto, padres, suegros— no debe sonar mecánica. Es el paisaje real que la va asfixiando. Si cada elemento suma peso de verdad, el remate final aparece como una consecuencia orgánica y no como una ocurrencia.
El final gana mucho si la actriz no lo hace como chiste cerrado. “Voy a necesitar que me descontracturen…” tiene humor, sí, pero también una confesión de agotamiento físico y deseo latente. Cuanto más simple y más sincero suene, más fuerza tendrá.
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Sobre este monólogo
Este monólogo forma parte de El libro de los monólogos para casting (para actrices), donde vienen acompañado de una extensa ficha de trabajo para que puedas extraer el máximo de él.
Además…
Si, además de monólogos, también buscas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
