Realismo ambiguo · Duración aproximada: 2:15 min · Edad: 35-65 años
Una pieza insignificante
Un mecánico recién despedido habla con ternura a un niño mientras intenta convencerse de que su trabajo, y su vida, no han sido insignificantes.
Texto del monólogo
Francisco es un hombre de unos 40 años. Está en la cafetería de un aeropuerto, sentado junto a un ventanal que permite contemplar el aterrizaje y despegue de los aviones. En la mano tiene un largo y extraño tornillo y juega con él como si se tratase de un avión. Se detiene en cuanto ve que un niño le está observando.
FRANCISCO: (Al niño) Hola, grandullón. Me llamo Francisco. No es un avión, qué va. Un avión es una máquina muy compleja. Los aviones tienen cientos de piezas como ésta. Qué digo cientos, miles. Y todas necesarias. Los aviones son un prodigio de la mecánica. Y la física. (Volviéndose hacia la ventana) Míralo, mira como despega ese. Bruuuum. (Al avión) Adiós… (Vuelve al tornillo de su mano). Esto no es nada. Es solo una pieza insignificante. Se llama: tornillo de sujeción hidráulica. No lo habías oído nunca, ¿verdad? Me llamo Francisco; puedes llamarme Paco, si quieres. Trabajo aquí. Bueno, trabajaba. He trabajado veintidós años en este aeropuerto. Mecánico de mantenimiento. Todos esos aviones que ves ahí pasan por mis manos y mi trabajo es revisarlos para que sigan volando con normalidad. Bueno, era. No sabías que se hacía eso, ¿verdad? Creías que los aviones volaban y ya está. Pues, no. Hay que revisarlos periódicamente: apretar tuercas, engrasar, revisar niveles… Nadie lo sabe, tranquilo. Nadie lo tiene en cuenta. Nadie lo valora. De eso se trata, supongo, de que nadie piense en ello. No tienen que aplaudirte por hacer bien tu trabajo; sólo respetarte. Te prometo, grandullón, que en estos veintidós años siempre he hecho bien mi trabajo. Muy bien. Hoy he venido a recoger mis cosas. Resulta que ya no me necesitan. Qué te parece. Y eso que soy un mecánico de primera. Según ellos soy prescindible. Reducción de personal. Ni siquiera me cambian por otro. Me enteré ayer mismo. Me dejaron una carta en la taquilla. Ya ves, amigo, soy una pieza insignificante. Como este tornillo. ¿Cómo se llama este tornillo? (Invitando al niño) Tornillo de sujeción hidráulica. A ver, dilo tú: “Tornillo de sujeción hidráulica”. Muy bien. (Volviéndose hacia la ventana) Tornillo de sujeción hidráulica, tornillo de sujeción hidráulica…

Cómo funciona en escena
Este monólogo funciona muy bien cuando el actor entra por la vía de la sencillez. Francisco no busca impresionar a nadie: habla con un niño, casi por accidente, y eso obliga a que todo ocurra desde un lugar muy reconocible. El texto gana mucho cuando suena cercano, concreto y nada literario.
Lo más interesante es la doble capa. En superficie, vemos a un trabajador herido, orgulloso de su oficio, que intenta explicarle a un niño algo que los adultos no han sabido ver. Debajo, puede haber algo más inquietante: una necesidad desesperada de recuperar peso, importancia, poder. Esa ambigüedad no hace falta subrayarla; basta con no cerrarla del todo.
La pieza tiene además un objeto muy claro sobre el que apoyarse. El tornillo no es un adorno: concentra la humillación, el orgullo profesional y, según la lectura, una amenaza apenas insinuada. Si el actor lo integra de verdad en la acción, el monólogo se sostiene solo.
- Permite trabajar contención con mucha verdad escénica.
- Da juego para ternura, dolor y resentimiento en el mismo recorrido.
- Ofrece una ambigüedad muy útil para casting y prueba.
- Ayuda a mostrar relación viva con un objeto y con un interlocutor invisible.
Le han tratado como si sobrara y ahora necesita demostrar que no.
Trabajar el texto
Conviene empezar por la relación con el niño. Francisco no se dirige a un tribunal ni a un jefe ni a un enemigo. Se dirige a alguien pequeño, curioso, abierto. Eso hace que la explicación técnica, el cariño y la tristeza puedan convivir sin artificio. Si el actor pierde ese destinatario, el texto se vuelve más abstracto y pierde fuerza.
También es importante trabajar el orgullo profesional como algo real. Francisco sabe de lo que habla. Ha dedicado su vida a ese trabajo. No describe un empleo cualquiera: describe un oficio que conoce y respeta. Cuanto más claro esté eso, más duele el despido y más sentido cobra la palabra “prescindible”.
El tornillo debe tener peso escénico. Se puede manipular con afecto, con costumbre, con fijación o incluso con una leve posesión inquietante, según la lectura elegida. Pero no puede ser neutro. El texto se articula alrededor de ese objeto, que acaba funcionando como espejo del personaje.
El final pide contención extrema. La repetición de “tornillo de sujeción hidráulica” puede sonar a simple juego, a consuelo íntimo o a pensamiento obsesivo. Ahí está gran parte de la riqueza del monólogo. No conviene decidirlo de forma tosca: es mejor dejar que el espectador complete la sombra que aparece.
Otros monólogos que pueden interesarte
• Nada cambia — otra pieza sobre alguien aparentemente secundario que descubre de pronto el poder que tiene dentro de una estructura
• Quiero unos peces como estos — también trabaja muy bien la mezcla de objeto concreto, nervio y personaje descolocado
• Soy bueno captando señales — útil si te interesa explorar un discurso donde la herida personal se mezcla con una posible deriva más oscura
• Soy muy normal — otra pieza eficaz para mostrar humanidad, singularidad y una voz muy reconocible sin grandes estallidos
Además…
Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
