Ambigüedad íntima · Duración aproximada: 2:45–3:10 min · Edad: 20-40 años
¿Practicamos la escena?
Un actor visita a su compañera la noche antes de una escena íntima. Lo que parece una propuesta profesional quizá esconde algo más.
Texto del monólogo
Alberto es un actor que está inmerso en el rodaje de una película. Está preocupado porque, al día siguiente, tiene que rodar una escena íntima con su partenaire. Decide hacerle una visita por la noche. Parece nervioso.
Alberto: Hola. Perdona por la hora. No vengo a gorronear mini bar, aviso. Oye, qué habitación más guapa te ha tocado, qué vista, la mía da a un patio interior, joder… Bueno, a ver, te cuento, al grano… El otro día rodé con Lucas una escena, el otro día, la semana pasada, con Lucas, un tío muy cachas que hacía de matón, de segurata, una escena en la que, bueno, nos peleábamos y todo eso y,… bueno, en realidad no nos llegábamos a pelear porque, de buenas a primeras, me soltaba un puñetazo y me tumbaba, pero bueno, yo primero lo cogía un poco por las solapas, y forcejeábamos, que pareciera que le plantaba cara, y eso… Y, bueno, pues, el hecho es que, practicamos la escena bastante, antes de hacerla, y eso fue muy bien. Luego quedó de puta madre. Porque, estas cosas tienen que parecer auténticas, naturales, porque si no quedan fatal. La cámaro lo ve todo. ¿Has visto hoy? Con Carlos, el que hace de mi padre, ¿lo has visto? ¿Ya estabas aquí? ¿Verdad que ha quedado natural? La ensayamos un montón, el mes pasado, en los ensayos, sí, pero oye, igualmente, ayer llamo a Carlos y le digo: «Papi, tenemos que pasarla más veces», y él: «Sí, sí». Fui a su habitación y venga: «Micky, me muero», yo: «No, papá», «Hijo mío, me estoy mueriendo», yo: «Que no, papá, qué sabrán esos médicos…», y, venga, abrazos, lloros, «Papá», «Micky», venga, va, y así, dale que te pego, «Me muero…», «No…», metiéndole realismo… nos estuvimos hasta las tantas. Pero, ¿verdad que hoy ha quedado bien? ¿Lo has visto? Tenía… fuerza. Era… realismo puro. Es que, si no es así, no sale. No hay otra manera. Y claro, bueno, perdona por la hora, eh, estarás cansada del viaje, no quiero molestarte, perdona. ¿Ha ido bien el viaje? Joder, cuantas maletas. Yo sólo llevo una… Bueno, al grano: Es que, a ver… estaba mirando lo de mañana y… Sí, la escena pinta fácil, no hay frases, nos miramos y… venga, a dejarse llevar, pero… Llámalo inseguridad, igual sí, o perfeccionismo, no sé, pero es que, ya me veo venir que como nos plantemos mañana en el set y queramos ser naturales, con los focos, la gente… Imposible. A mí eso de improvisar, no, no… no me fío, no lo veo, no por ti, eh, por mí… No sé tú, pero yo… Vale que sólo son cuatro besos, arrancarse la ropa y, ale, lo que venga, pero… A ver, se supone que somos amantes de toda la vida, nos conocemos cada centímetro de nuestro cuerpo y, joder… no sé si escribes con la derecha o con la izquierda. ¿Entiendes lo que te quiero decir? Es que la cámara lo ve, lo ve todo, y más de tan cerca… A ver, no quiero que pienses lo que no es, pero es que.. estoy preocupado, tía, no sé qué opinas, pero… Parece facil pero no lo es… ¿Cómo se pasa de dar un abrazo, de dar el pésame a… revolcarse en la cama…? Joder, yo si estoy de pésame no estoy de cama… Y… no sé cómo hacerlo… Me voy a bloquear… Lo veo. Y… como fallemos mañana, jodemos la peli entera… La jodemos entera. Y yo me juego mucho, no sé tú pero yo me juego mucho… Bueno, tú no, eres joven, ¿qué tienes, veinte? Joder, veinte.Y además, lo tuyo es hacer de modelo má que esto, ¿verdad?… Pero yo… Yo soy actor, quiero ser actor, he nacido para actor y si no puedo ser actor no soy nada… ¿Entiendes lo que te quiero decir? La vamos a joder, la vamos a joder, lo veo, lo veo… ¿Que si puedes ayudarme? Claro que puedes ayudarme, coño… (dramático, como pidiendo un abrazo) Qué calor hace aquí, joder…

Cómo funciona en escena
Este monólogo funciona muy bien cuando el actor sostiene la ambigüedad desde el principio. Alberto entra con una excusa profesional creíble, pero bajo esa excusa puede haber dos motores distintos: una inseguridad real ante la escena del día siguiente o un deseo encubierto de acercarse a su compañera. La pieza gana mucho cuando no se resuelve demasiado pronto esa duda.
La clave está en que el discurso parece improvisado, nervioso, incluso torpe, pero en realidad va construyendo una presión íntima. Alberto habla de técnica, de naturalidad, de ensayo, de realismo… y poco a poco va desplazando la conversación hacia un terreno más personal. Ese deslizamiento tiene que sentirse orgánico, no forzado.
Además, el texto permite enseñar una vulnerabilidad muy útil para casting. No hace falta cargarlo de intención externa. Basta con dejar que el personaje avance, retroceda, se contradiga y termine casi desarmado. Ahí aparece lo mejor del monólogo: su mezcla de fragilidad, torpeza y posible doble fondo.
- Permite trabajar subtexto sin subrayarlo demasiado.
- Da juego para una lectura de seducción o de inseguridad profesional.
- Exige naturalidad conversacional y cambios finos de energía.
- Funciona muy bien para mostrar vulnerabilidad, tensión y escucha.
No sabe si viene a ensayar una escena o a cruzar una línea.
Trabajar el texto
Conviene trabajar primero la situación concreta: es de noche, él ha ido a su habitación, ella acaba de llegar, hay cansancio, intimidad y cierta incomodidad desde el primer segundo. Si el actor se coloca de verdad en ese contexto, el texto empieza a respirar solo y evita sonar literario o excesivamente preparado.
También ayuda separar los tramos del pensamiento. Primero llega con una excusa ligera. Después se pone “profesional” y habla de escenas anteriores. Más tarde aparece la grieta real: el miedo a mañana. Y al final ya no está defendiendo una idea técnica, sino pidiendo ayuda, cercanía o algo parecido a una validación. Ese recorrido debe notarse.
La torpeza es importante, pero no conviene convertirla en gag. Alberto no es un payaso. Está nervioso. Puede reírse mal, cambiar de tema, hablar de más, corregirse, pero siempre desde una necesidad real. Si se caricaturiza, el monólogo pierde precisamente lo que tiene de más útil: la verdad incómoda.
El final funciona mejor cuando el actor no “remata”, sino que queda expuesto. Ese “Qué calor hace aquí, joder…” puede sonar a salida torpe, a deseo mal disimulado o a puro colapso nervioso. Cuanto menos se cierre del todo, más rica queda la escena.
Otros monólogos que pueden interesarte
• Sólo se me ocurren dos cosas — otra pieza muy útil para trabajar vulnerabilidad, herida emocional y verdad contenida sin grandes gestos
• El vino más caro — comparte tono conversacional, cercanía y un personaje que se va revelando mientras habla
• No te llamó «playa» — muy interesante si te apetece explorar una escena donde la relación con el otro modifica constantemente lo que se dice
• La radiobaliza — otra opción eficaz para actores que quieran mostrar nervio, tensión interna y una situación emocional extrema
Además…
Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:
(responde Marc Egea)
¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.
¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.
¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.
¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.
¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.
