Un monólogo para casting de Marc Egea: un actor ensaya en el escenario

PARA ACTOR

No sé inventar historias

Pedro asegura que puede escribir cualquier novela si le dan una historia. Como prueba, cuenta una historia extraordinaria sobre los escritores para los que dice trabajar.

Comedia

Un supuesto escritor por encargo ofrece sus servicios a otro escritor

Edad

Personaje adulto que relata años de trabajo literario; admite distintas edades de interpretación.

Duración

3:30 min – 4:45 min, aproximadamente.

Duración orientativa estimada, con margen para distinguir las voces citadas, las digresiones y el regreso a la oferta.

Qué puedes trabajar con este monólogo

Relato y voces

Separar a Pedro narrador de los interlocutores que reproduce.

Situación

Pedro está reunido con un escritor y se presenta como alguien que escribe libros para que otros los firmen. Asegura que tiene calidad, aunque necesita que le proporcionen la historia.

Pedro: Calidad, de sobras; lo único que pasa es que no sé inventar historias. Pero calidad, de sobras. Sólo tiene que decirme qué quiere que le escriba y yo se lo escribo. No necesito que me diga mucho, tranquilo, sólo… un esbozo de historia, aunque sea poca cosa. Mire, por ejemplo –se lo cuento–, hace años me vino un escritor muy famoso y –muy famoso ahora, entonces no lo era- y me dijo –no puedo decirle el nombre por discreción, claro, entiéndalo–, y me dijo: “Necesito que me escribas una novela”. Y yo: “Vale”. “Pero una novela, buena, buena, eh, que quiero que sea mi primer gran pelotazo”. Y yo: “Venga”. Y él: “Mira, la historia es esta: un hombre está delante de un pelotón de fusilamiento y de repente le da por acordarse de la primera vez que vio el hielo”. Y yo: “Joder. Bueno. Vale. Y le escribí la novela”. Luego, más tarde, un amigo suyo –del tío este– se enteró de que yo se había escrito la novela esa y me llamó –él también era escritor– y me dijo: “No te has currado mucho los nombres de los personajes de la novela pero… es buena, es buena”. Y yo: “Es que no sé inventar nombres, no sé inventar historias pero, calidad, de sobras. Sólo tiene que decirme qué quiere que le escriba y yo se lo escribo. No necesito que me diga mucho, tranquilo, sólo… un esbozo de historia, aunque sea poca cosa”. “Pues, apunta”, me dijo. Me contó lo que quería que le escribiera y se lo escribí. Y me dijo: «Y a partir de ahora sólo escribirás para mí”. Tenía mucho dinero. Y yo: «Vale». Lo que pasa es que el otro escritor me necesitaba –cuando se empieza no se puede dejar, es como la droga, dependencia– y me pidió que le escribiera otra novela, en secreto. Y yo: “Buuueno. Vale”. Y me cuenta: “Ésta va sobre un tío». «Sí, qué». «Lo matan». «¿Lo matan?» «Así, de repente, nada más empezar, sin intriga”. Y yo: «¿Ya está?» «Ya está». Y yo: «Hombre, dame más información”. “Bueno. El día que lo matan se levanta a las cinco de la mañana.” Y yo yo: “Joder. Bueno. Vale”. –Que manía con matar, ¿no?– Y le escribí la novela. En secreto. Pero el otro escritor se enteró. El del dinero. Y… qué mal se lo tomó. Fue a buscar a éste y le arreó un puñetazo… Dejaron de ser amigos. No se han hablado durante años. Y yo en medio de los dos porque les he seguido escribiendo a los dos. Es que cuando se empieza no se puede parar. Ellos me llaman, me dicen: “La historia es esta”, y yo les escribo la novela. Me avanzan el dinero y ya está. Así que tranquilo. Confíe en mí. Calidad, de sobras. Sólo tiene que darme una historia –no hace falta que sea mucho– porque, yo, no sé inventar historias…

Claves escénicas

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La oferta profesional enmarca una larga demostración narrativa.

Pedro comienza y termina con su capacidad para escribir a partir de un esbozo. Cada anécdota pretende acreditar esa oferta, aunque el oyente pueda preguntarse cuánto está inventando.

Las voces necesitan funciones claras, no imitaciones reconocibles.

Un escritor pide, Pedro acepta, otro comenta y exige exclusividad. Diferenciar esas posiciones ayuda a seguir la historia sin depender de caricaturas ni de identificar personajes reales.

Las interrupciones forman parte de su intento de resultar convincente.

La discreción sobre los nombres, las correcciones temporales y los comentarios sobre las tramas desvían el relato, pero también alimentan la imagen de alguien que conoce ese mundo desde dentro.

La incapacidad de inventar queda en tensión con lo que acabamos de oír.

El texto presenta a Pedro como un escritor por encargo solo según su propia versión. No confirma las autorías que se atribuye ni exige que el actor declare falsa toda la historia mediante gestos al público.

Para explorar la escena

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Asignar una intención breve a cada voz citada.

Marca quién habla en cada cita y qué necesita del otro. Ensaya diferenciándolos por dirección e impulso antes de añadir cambios vocales; conserva siempre reconocible al Pedro que negocia en el presente.

Volver al posible cliente después de cada desvío.

Haz una pasada completa sosteniendo el objetivo de conseguir el encargo. Observa en qué puntos necesitas comprobar si el escritor te sigue o recuperar su confianza, sin añadir réplicas.

¿Quién hay detrás de estos monólogos?

Marc Egea, dramaturgo

Escribo teatro desde 2004 y mis obras se han representado en más de veinte países. Estos monólogos son una parte de mi trabajo. Si buscas un texto para montar, puedes explorar mi repertorio de obras originales, adaptaciones y microteatro.

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