El blog de Marc Egea

Atacar la cumbre

Irónico dramático · Duración aproximada: 1:55–2:10 min · Edad: 35-50 años

Atacar la cumbre

Un monólogo con trampa, que arranca como el recuerdo doloroso de una tragedia en alta montaña y acaba revelando, con ironía amarga, una cuestión bastante más mezquina.


Texto del monólogo

PABLO: (afectado) Llevábamos días esperando que mejorara el tiempo. Por fin, el jueves 21 el viento aflojó. No era un buen día, pero al menos había dejado de azotarnos aquel viento huracanado. Y eso nos animó. Las previsiones meteorológicas para el resto de la semana no eran optimistas, así que se nos presentaba una oportunidad única, teníamos una pequeña ventana para intentarlo, era “ahora o nunca”.

Había mucho riesgo, sí. Así que lo hablamos. Lo discutimos los seis. Somos un equipo, éramos un equipo. Hasta ese momento, habíamos estado de acuerdo en todo, nunca había estado en una expedición tan cohesionda como ésta pero… en aquel momento crucial tuvimos opiniones diferentes. No criticaré la capacidad de nadie. Todos éramos grandes alpinistas, con mucha experiencia a nuestras espaldas, pero en aquellas circunstancias quedó claro que teníamos maneras diferentes de entender la aventura. Cinco contra uno. Me quedé solo. Lo lógico habría sido acatar la decisión del grupo y mantener el bloque pero… pero… los que conozcan la alta montaña sabrán que, a siete mil metros de altura te estás jugando la vida y lo justo es que cada uno pueda decidir por sí mismo sobre sí mismo, así que… optamos por separarnos.

(Triste, nostálgico)

Aún recuerdo sus caras cuando nos separamos. Si estuvieran aquí, podríamos escuchar su relato pero… no están.

(Detiene la narración un instante, embargado por el recuerdo doloroso)

¿Qué pasó? Me despedí así, con el brazo, y… emprendí el camino de la cumbre en solitario. Fue una ascensión dura. Llegué a la cima a la una del mediodía -el primer europeo en alcanzar la cumbre del Kananda sin oxígeno-. Ellos se fueron a casa. No he vuelto a saber de ellos… No me hablan… Creo que se han enfadado conmigo…


Cómo funciona en escena

El monólogo funciona porque está construido sobre un engaño de tono muy claro. Durante casi todo el recorrido parece que Pablo va a contar una tragedia de alta montaña, quizá incluso la muerte de sus compañeros. El espectador entra ahí sin resistencia porque el personaje habla desde una afectación verosímil y el contexto invita a esa lectura.

La gracia está en el desplazamiento final. Lo que parecía una pérdida irreparable acaba revelándose como una cuestión de orgullo y de envidia: Pablo no lamenta una muerte, lamenta haberse quedado solo en su éxito. El remate reorganiza todo lo anterior y convierte la solemnidad inicial en algo mucho más ridículo, y por eso mismo mucho más jugoso para un actor.

  • Permite trabajar un cambio de sentido muy marcado sin cambiar apenas el tono.
  • Da mucho juego para sostener una falsa gravedad que luego se resignifica.
  • Funciona muy bien en actores con capacidad para manejar ironía sin subrayarla.
  • Deja una impresión de control, sorpresa y precisión narrativa.

A veces un relato no esconde una tragedia: esconde la necesidad infantil de que los otros admiren tu cima.

Trabajar el texto

No conviene anticipar el verdadero sentido del monólogo. Si desde el principio el actor deja ver que Pablo está resentido o que hay una mezquindad debajo, el texto pierde su mejor baza. Lo interesante es que durante bastante tiempo parezca de verdad un recuerdo doloroso de alta montaña.

La parte central debe sostenerse con seriedad real. La discusión del grupo, el riesgo, la separación y la imagen de las caras al despedirse tienen que sonar como si pesaran de verdad en la memoria del personaje. Esa verdad aparente es lo que permite que luego el giro tenga fuerza.

El punto delicado está en la transición. Después de “Si estuvieran aquí…” el actor debe mantener todavía el clima de pérdida, pero dejando que el relato empiece a desvelar, casi sin darse cuenta, otra clase de dolor: no el dolor de la tragedia, sino el de no haber sido acompañado ni reconocido.

El final funciona mejor si no se juega como chiste. Pablo no cree estar haciendo el ridículo. Habla herido de verdad. Cuanto más sincera sea esa herida narcisista, más claro aparece el contraste y mejor funciona el monólogo.

Otros monólogos que pueden interesarte

Nada cambia — cuando el personaje parece hablar desde una emoción legítima y en realidad está movido por algo bastante menos noble, pero desde el cálculo laboral y no desde la vanidad herida.
Soy bueno captando señales — si te interesa un discurso de aparente gravedad que termina revelando el autoengaño del personaje, pero con más cinismo y menos necesidad de reconocimiento.
Soy muy normal — cuando el texto juega a desplazar la percepción del espectador mediante una explicación sostenida, pero desde la ironía simpática y no desde la falsa tragedia.
Sólo se me ocurren dos cosas — si buscas un monólogo donde la memoria parece conducir a una emoción clara y termina revelando otra capa más incómoda, pero desde la tristeza amorosa y no desde la envidia.

Además…

Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.

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