El blog de Marc Egea

La pastilla

Distopía urgente · Duración aproximada: 2:20 min · Edad: 25-50 años

La pastilla

Un hombre perseguido irrumpe con una revelación insoportable: quizá la amenaza que gobierna sus vidas nunca existió.


Texto del monólogo

BOXER: ¡Apaga la luz, corre la cortina! Escúchame bien: No he tomado la pastilla. Calla, calla, escúchame: Esta mañana no he ido a la toma. Es todo mentira. He estado investigando, no hubo ninguna explosión, ningún meteorito. Es mentira, todo mentira. Jamás hubo una brecha en la atmósfera. Se lo inventaron. El aire está perfectamente bien. La pastilla no sirve para nada. Es todo un montaje. Quieren controlarnos. La gente tiene miedo, y el miedo paraliza. Eso es lo que han conseguido. Quieren que creamos que nuestra vida depende de esa pastilla. Y no es verdad. La pastilla sólo sirve para mantenernos sumisos, paralizados. Mientras creamos que la pastilla nos salva la vida cada mañana, les pertenecemos, ¿no te das cuenta? Piénsalo: ¿Por qué tenemos que tragarnos la pastilla delante de un funcionario? ¿Por qué no podemos tomarla en casa? ¿Por nuestro bien? ¿Por si alguno decide acabar con su vida no tomando la pastilla? Muy bien. ¿Sabes que le pasará al que haga eso? ¿Sabes qué le pasará? Nada. Seguirá respirando igual, porque este aire no mata. Esta mañana no he ido a la toma, llevo casi dos días sin pastilla… y… mírame, estoy bien. No soy un superhombre. Soy la prueba clara de que todos podemos vivir sin pastilla… Porque esto no ha sido más que una invención del Gobierno.

Hay que acabar con este engaño. Mañana iré a la ceremonia del Quinto Aniversario. Sí, sé cómo entrar, lo he estado planeando. Iré hasta la escalinata y, en el momento de la ofrenda, con todas las televisiones allí, lo proclamaré, haré que todo el mundo lo sepa. Y pondré fin a esta mentira.

Sé lo que me pasará después. Llevan todo el día buscándome… para matarme. De momento, estoy teniendo suerte. Nadie les burla durante tanto tiempo –por eso nadie sobrevive si no toma la pastilla–. Tranquila, aquí no se les ocurrirá buscar, aquí no. Estoy a salvo, estás a salvo. Déjame pasar la noche aquí. Sólo esta noche, mañana me iré. Déjame, por favor. Podemos elegir. El aire está limpio, no les necesitamos, somos libres. Deja el teléfono, déjalo. Puedes hacerlo.


Cómo funciona en escena

Este monólogo funciona muy bien cuando el actor entra ya dentro de la situación, sin preparación visible y sin “arrancar” poco a poco. Boxer llega huyendo, con una urgencia real, y necesita que la otra persona le crea antes de que sea demasiado tarde. La escena pide inmediatez desde la primera palabra.

Lo interesante es que el texto no se sostiene solo sobre la exaltación. Debajo del discurso político o conspirativo hay una necesidad muy concreta: refugio, escucha y confianza. Por eso la pieza gana mucho cuando el actor no se instala en una sola energía, sino que deja aparecer el vaivén entre convicción, miedo, lucidez y súplica.

Además, el monólogo tiene una ambigüedad muy fértil para casting: Boxer puede estar diciendo la verdad o puede estar al borde del delirio. No conviene resolver del todo esa duda. Lo potente es que el personaje cree intensamente en lo que dice y se juega la vida en ello.

  • Permite mostrar intensidad alta sin perder verdad.
  • Trabaja muy bien cambios rápidos de ritmo y respiración.
  • Ofrece un arco claro: irrupción, argumentación, plan y súplica.
  • Es muy útil para actores que quieran enseñar riesgo, urgencia y vulnerabilidad.

Quizá no está loco: quizá acaba de despertar.

Trabajar el texto

Conviene trabajar primero la situación física antes que la idea. Boxer no entra a dar una conferencia: entra escondiéndose, vigilando, intentando bajar la voz y contener una excitación extrema. Si el cuerpo está en alarma, el texto encuentra enseguida su motor.

Después, merece la pena separar bien los distintos impulsos del discurso. Una cosa es convencer racionalmente, otra muy distinta es anunciar el plan del día siguiente, y otra pedir que no llamen por teléfono. Si todo suena igual de intenso, la pieza pierde relieve. Hay que dejar que el pensamiento avance y cambie de objetivo.

La clave está en no caricaturizar la paranoia. Aunque se opte por una versión más alterada, Boxer debe conservar precisión. Tiene argumentos, ha observado cosas, ha unido piezas. Eso da más inquietud que una locura difusa y permite que el espectador dude de verdad.

El final necesita vulnerabilidad limpia. Ya no basta con proclamar una verdad: ahora necesita que esa persona no lo entregue. “Deja el teléfono” no es una consigna, es una súplica. Ahí aparece el lado más humano del texto y conviene no perderlo entre nervio y velocidad.

Otros monólogos que pueden interesarte

Seguid enfadados — otra pieza de alta intensidad donde el personaje asume una decisión extrema y la expone bajo presión
Una mujer apuñalada — ideal si te interesa trabajar un discurso que parece insostenible al principio y acaba reclamando verdad y justicia
Soy bueno captando señales — comparte tensión verbal y un personaje que construye una lógica propia muy fuerte ante otro
El color de los ojos — otra situación muy útil para explorar amenaza, secreto y presión emocional en escena

Además…

Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Además…

Si, además de monólogos, también necesitas diálogos —textos para dos intérpretes—, en el Laboratorio Dramático de Marc Egea encontrarás escenas breves pensadas para ensayo, trabajo en clase o entrenamiento, que también pueden utilizarse en castings, reels o videobooks.

Preguntas frecuentes:

(responde Marc Egea)

¿Hay que pagar algo para utilizar este monólogo?
No.

¿Hay que pedir permiso para usar este monólogo?
No hace falta. Puedes utilizar cualquiera de mis monólogos para casting sin pedir permiso.

¿Estos monólogos breves sólo pueden utilizarse en castings?
También puedes usarlos en tu videobook (reel) y/o subirlos a redes sociales, o emplearlos como herramienta para tu entrenamiento actoral, lo que tú quieras.

¿Tengo que hacer constar la autoría del monólogo si subo un video a redes sociales?
No hace falta, pero se agradecerá si lo haces. También puedes poner un enlace a la web, si quieres.

¿Vale la pena adquirir el libro?
Si quieres tener los monólogos bien ordenados, con un índice temático que te ayude a encontrar el monólogo adecuado para cada ocasión, sí. Además, las fichas del libro son exhaustivas.

Descubre más desde Marc Egea

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo