Obra de teatro · Adaptación

El proceso (en Barcelona)

Una función de Kafka se interrumpe por una orden de traducción obligatoria. Un falso monólogo para un actor y una actriz sobre la libertad y el poder.

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Escenario de un pequeño teatro con atril plegable y maletín para El proceso (en Barcelona).

Datos de la obra

Reparto

2 intérpretes

1 actor y 1 actriz

Duración

35–40 minutos

aproximadamente

Género

Sátira política

teatro dentro del teatro

Espacio

Un teatro

Barcelona · actualidad

Lenguas

Castellano y catalán

versión original

Estructura

Cinco bloques

falso monólogo que se transforma

Libreto completo

Puedes leer o descargar gratuitamente el libreto completo. La lectura o descarga no implica autorización para representar la obra.

La obra

El proceso (en Barcelona) parte de Kafka para hacer que el actor experimente en el propio teatro los atropellos que denuncia Josef K. La representación empieza como un monólogo y se convierte, ante los espectadores, en una disputa por el control de la función.

Dos intérpretes sostienen una sátira política sobre la libertad individual, la obediencia y el poder institucional. La norma lingüística que desencadena la acción es una invención de la obra.

Sinopsis

En un pequeño teatro de Barcelona comienza una versión breve de El proceso. El actor que interpreta a Josef K. se dirige a un juez invisible y relata un procedimiento incomprensible. Una mujer entra por el acceso del público, cruza la platea y se instala con un atril en el escenario.

Es una funcionaria encargada de traducir la representación al catalán por imposición de una nueva ley imaginaria. El actor intenta continuar sin abandonar al personaje, pero cada frase traducida altera su ritmo y su relación con la sala. Defender la función empieza a parecerse al conflicto que estaba representando. ¿Hasta dónde podrá seguir hablando con una voz propia?

Personajes y reparto

Un actor y una actriz. El actor interpreta a Josef K. y al profesional que intenta mantener en pie la función: son dos planos de un mismo papel. La funcionaria irrumpe desde la supuesta realidad de la sala.

Actor / Josef K.

Actor castellanohablante que trabaja fuera de los circuitos institucionales. Empieza dominando el discurso y se resiste a pronunciar una sola palabra ajena al personaje. La interrupción lo obliga a disimular, cambiar de velocidad y abandonar la escena; su manera de regresar revela una presión cada vez mayor.

La respiración, las miradas a bambalinas y la mano que busca el cuello hacen visible lo que no puede explicar. El reto está en dejar que Josef K. y el actor se confundan gradualmente.

Chica / Funcionaria

Traductora del servicio público, agradable, aplicada y convencida de que cumple correctamente su tarea. No necesita hostilidad para imponerla. Instala su atril, ordena las hojas y sigue al actor con una serenidad que vuelve más incómoda cada interrupción.

La actriz necesita soltura en catalán, escucha y precisión rítmica: acompasa tanto las aceleraciones como las pausas y sostiene las esperas sin abandonar su normalidad profesional.

El juez y los agentes que ejercen la presión permanecen fuera de la vista. La bienvenida puede resolverse con una grabación; no añaden personajes visibles al reparto.

De Kafka a la propia sala

La adaptación no intenta resumir toda la novela. Parte de la declaración y la detención de Josef K. para construir una segunda situación: un intérprete cuyo trabajo queda sometido a una orden que acaba de entrar en vigor.

Los cinco bloques conducen del monólogo inicial a la irrupción, la continuidad forzada y una amenaza que se percibe en el cuerpo. La traducción en directo es el mecanismo del conflicto: repetir las palabras de otro puede convertirse en una forma de ocupar su lugar.

Claves dramatúrgicas

La convención debe resultar creíble

El primer tramo se interpreta como una adaptación real de Kafka. La entrada de la funcionaria produce una anomalía concreta antes de revelar su alcance; anunciar la broma demasiado pronto debilita la transformación.

Obedecer no resuelve el conflicto

El actor intenta terminar su trabajo; la funcionaria considera que también está haciendo el suyo. La normalidad de su conducta permite examinar cómo se ejecuta un abuso sin necesidad de una villana estridente.

El espectador continúa en su butaca

El público es primero testigo de la declaración de Josef K. y después de la presión sobre el intérprete. Permanece en el mismo lugar, pero cambia lo que significa mirar. No hace falta exigirle participación improvisada.

El fuera de escena modifica el cuerpo

Las salidas, las esperas y los regresos cuentan lo que sucede entre bambalinas. La mirada y la voz dejan de ser únicamente herramientas de interpretación: también delatan miedo y buscan ayuda.

Espacio escénico y producción

La sala forma parte de la acción

Escenario prácticamente desnudo, acceso desde la platea y un fuera de escena que permita ocultar las salidas del actor. El estrado del juez existe en la mirada del intérprete; no requiere construir un tribunal.

Vestuario

Traje de principios del siglo XX para Josef K. y ropa formal contemporánea para la funcionaria. El contraste separa inicialmente los dos planos sin cambiar de decorado.

Objetos que interrumpen

Maletín, carpeta con identificación oficial, hojas y atril plegable. Montar el atril y ordenar la traducción son acciones que deben tener duración, incomodidad y sentido.

Sonido y luz

Bienvenida grabada, música incidental, oscuros y sonido de forcejeo. Los cortes requieren coordinación precisa con los intérpretes. La economía de escenografía no elimina la preparación técnica.

Por qué montarla

Dos intérpretes y pocos elementos sostienen un cambio de convención que ocurre delante del público. El actor dispone de un recorrido de gran exigencia, del dominio verbal a la exposición del miedo; la actriz construye una presencia capaz de alterar la función mediante la escucha y la aparente eficacia.

Sus 35–40 minutos permiten programarla en sesiones dobles, festivales y ciclos de pequeño formato. La producción contenida concentra el trabajo en la interpretación y en el vínculo con la sala. El conflicto puede trasladarse a otros territorios mediante una adaptación autorizada que conserve su mecanismo.

Claves de puesta en escena

La irrupción debe parecer una incidencia de esa función. Conviene ensayar el recorrido entre las butacas, la instalación del atril y el tiempo durante el que el actor intenta ignorarlo.

La traducción necesita una partitura compartida: velocidad, solapamientos, respiraciones y silencios. No se trata de hacer ininteligible todo el texto, sino de que cada intento de recuperar el ritmo tenga una consecuencia visible.

Las esperas y los regresos han de sostener la tensión sin explicaciones añadidas. La violencia fuera de escena se resuelve con coordinación de sonido, luz y movimiento, sin necesidad de ejercer presión real sobre el intérprete.

Trayectoria escénica

La obra ha tenido versiones en México y Honduras y una adaptación presentada en el ámbito privado en Argentina.

Octubre de 2018 · Luis Eduardo Baffico · Argentina. Adaptación al formato de monólogo, con una reflexión final propia sobre la administración de justicia. Luis Eduardo Baffico la interpretó en una presentación privada ante familiares y amigos.

29 de junio de 2018 · Teguzclown · Tegucigalpa, Honduras. La compañía presentó El proceso (En Honduras) en el Centro Cultural de España en Tegucigalpa, dentro del Ciclo de Teatro Contemporáneo Español. Dirección: Joaquín Palma. Reparto: Moisés Maccarthy y Victoria Erazo. La adaptación, de unos cuarenta minutos, trasladó el conflicto a Honduras: una disposición de Relaciones Exteriores impone la traducción al inglés de las representaciones.

Anterior a octubre de 2018 · Sleepwalker Arts · México. Montaje dirigido por Erick Blackmer, con Joao Cervantao y Carolina Linares, presentado en Tercer Grupo de Moisés Orozco.

Selección de carteles de montajes de la obra.

El proceso (En Honduras), Teguzclown, 29 de junio de 2018
El proceso, Sleepwalker Arts, dirección de Erick Blackmer

Una situación, distintos territorios

La versión original combina castellano y catalán y sitúa la acción en Barcelona. En Honduras, Teguzclown trasladó la imposición lingüística a una disposición que obligaba a traducir al inglés. También se han realizado versiones en México y una adaptación privada al monólogo en Argentina.

La localización requiere algo más que sustituir el nombre de la ciudad: debe conservar la colisión entre el trabajo del intérprete, la orden institucional y el público que presencia sus efectos. Cada propuesta se acuerda previamente con el autor.

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Disponibilidad y derechos

La obra está disponible para nuevas producciones, previa consulta del proyecto y del territorio. La lectura o descarga no implica autorización para representarla.

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