Blog, Cosas de castings

¿Qué monólogo elegir para un casting?


Algo fundamental a la hora de preparar un casting es elegir bien el monólogo que se va a representar. No importa que el texto sea ajeno o que esté escrito por uno mismo. Lo importante es que se ajuste al propósito que uno se ha marcado. Y el propósito no es otro que conseguir la plaza vacante. Con ese objetivo en mente, veamos algunos consejos útiles para dar con el texto adecuado:

1. Que el texto contenga los registros fundamentales del papel al que se opta. Si el personaje al que se opta es cómico, convendrá elegir un texto cómico; si el personaje al que se opta es dramático, convendrá un texto dramático. Parece obvio pero conviene recordarlo, ya que uno de los motivos por los que más aspirantes son descartados en los castings es por presentar un material mal orientado. De poco sirve demostrar las habilidades en un campo que, en ese momento, no interesa al director. Si se tienen muchas habilidades, fenomenal. Se pueden grabar videos en internet mostrándolas. Pero en el casting, el tiempo es oro, y todo lo que distraiga al director de encontrar exactamente lo que busca, va a restar posibilidades.

2. Evitar textos subidos de tono o con lenguaje grosero. A estas alturas, son más que habituales las escenas subidas de tono o con palabrotas o expresiones malsonantes en películas y obras de teatro. Y a nadie escandalizan. Pero, fuera de contexto, pueden incomodar. Pueden percibirse de un modo más crudo e incluso llegar a resultar molestas. A menos que la película u obra de teatro a la que se aspira se mueva en esos terrenos, mejor evitar este tipo de situaciones.

3. Que el nivel de dificultad del texto no exceda el nivel de capacidad de uno. Se trata de mostrar lo que se sabe hacer, no lo que no se sabe hacer. Un texto maravilloso que sobrepase las capacides dejará en evidencia al actor/actriz y minará su credibilidad profesional; sin embargo, un texto estándar, limitado, sencillo en apariencia, puede permitir mostrar con solvencia la cualidad exacta que está buscando el director y, por tanto, ser perfecto para obtener un papel determinado.

4. Que el texto sea breve y directo. En un casting, tres minutos son una eternidad y es probable que el director no disponga de una eternidad para cada aspirante (incluso en castings en que los que se requiere llevar un monólogo de tres minutos), y muy habitualmente los directores terminan la actuación antes de que ésta finalice. Por esta razón, conviene llevar un texto que sea breve y que, sobre todo, ponga a trabajar las habilidades desde el primer momento. No es buena idea confiar los mayores efectos dramáticos al final del monólogo porque se corre el riesgo de no poder llegar mostrarlos. Hay que asegurarse, pues, de que se enseña lo máximo posible lo antes posible.

5. Que el monólogo contenga una historia. Hay una manera de conseguir que el director de casting no interrumpa el monólogo y es: seduciéndolo, interesándolo. Para ello ayuda mucho elegir un monólogo que cuente una historia. Las historias tienen un inicio, un desarrollo y un final, y están diseñadas para que el espectador quiera conocer el final. Cuando uno busque un monólogo, es bueno ponerse en la posición del espectador y valorar si el texto despierta curiosidad por conocer su final. Si no lo hace, mejor buscar otro.

6. Evitar monólogos famosos. En primero lugar, un monólogo famoso no va a conseguir despertar en el director de casting esa curiosidad por saber cómo termina. Pero, sobre todo, hará que piense en la actuación del actor/actriz que la hizo célebre o -más peligroso aún- en la de decens de aspirantes que lo representaron con anterioridad. Si se puede, hay que evitar aburrir y exponerse a comparaciones indeseables. Mejor dejar los monólogos famosos para los demás.

En resumidas cuentas se trata de encontrar una herramienta que permita demostrar al director de casting que se tiene la clase de talento que se busca. Nada más. No hay que añadir adornos ni interferencias. No hay que recitar el texto más bello, ni el más completo, ni el más original del mundo. El mejor monólogo es el que más acerca al actor/actriz al objetivo de ser contratado-a.

 

Nota: Estos consejos asumen que el papel al que opta el actor/actriz es un papel conocido. A veces, no obstante, hay castings en que no se especifica qué papel se está ofreciendo. Trata de averiguar, siempre que sea posible, qué buscan exactamente los promotores del casting. Si no te lo quieren decir, plantéate si realmente quieres tomar parte en esa producción. Si lo haces, lleva entonces varios textos preparados o un texto de múltiples registros para tratar de cubrir el mayor número posible de campos.

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¿Qué es un casting?


Aunque todos sabemos perfectamente qué es un casting, creo que puede ser interesante que nos acerquemos, por un momento, a la definición de casting teniendo en cuenta su finalidad, su objetivo, ya que esto podría darnos las claves para saber cuál es la mejor manera de afrontar un casting y evitar así cometer errores fatales.

Vamos, pues.

Desde el punto de vista del actor/actriz, un casting es aquella actuación dramática mediante la cual un aspirante muestra sus habilidades a un director que necesita contratar un actor/actriz. Desde el punto de vista del director/productor, un casting es la convocatoria de actores que efectúa un empresario del espectáculo con el fin de encontrar al actor idóneo para cubrir una plaza vacante.

Si reunimos las dos definiciones, vemos que un casting es, básicamente, un encuentro entre dos partes, un aspirante y un director, que se celebra por la necesidad que ambas partes tienen de la otra. El aspirante necesita un trabajo y el director necesita un trabajador. Y cada uno de ellos ofrece al otro lo que el otro busca. Pero no se trata de encuentro en igualdad de condiciones. La posición del director es ventajosa, por dos motivos: porque, cuando se encuentran, el actor ya ha hecho su elección mientras que el director aún tiene que hacerla (y eso le da la última palabra) y porque la realidad de la oferta y la demanda muestra un panorama con más actores/actrices que puestos de trabajo.

Es por esto que se considera al casting: la prueba que el director organiza para encontrar un actor/actriz.

¿Cuáles son los dos aspectos fundamentales que deberá tener en cuenta el aspirante? La necesidad y la competencia. El casting surge de la necesidad por parte del director (cosa que da ventaja al aspirante) pero está organizado de manera competitiva (coa que se la quita). Si hay mucha competencia de actores pero no hay trabajo, el casting no tiene sentido. Si para un trabajo no hay competencia, el peor actor conseguirá el trabajo. Y el casting no tendrá sentido. Lo que proporciona sentido al casting es la necesidad y la competencia. Y también la dificultad. Y sin duda lo convierte en una disciplina actoral apasionante que el aspirante puede aprender a perfeccionar con el tiempo.

En sucesivos posts iremos hablando de los aspectos y decisiones que pueden llevar a un aspirante a hacer el casting ideal, lo cual equivale a decir: el casting que le proporcione el trabajo que quiere.

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