Blog, Stephen King

Mientras no escribo: Agradecimientos


Hoy, domingo 10 de marzo, arranca la publicación por fascículos de la biografía literaria de Stephen King, centrada en los primeros años de carrera del escritor más exitoso del siglo XX. Su título: “On watching. The truth about Stephen King’s youth masterpieces” (‘Mientras no escribo: la verdad sobre ‘Carrie’ y ‘El Resplador’ de Stephen King). Su autor: Buck Richman. La publicación se está llevando a cabo en el sitio web personal de Buck Richman. Publicaremos los fascículos aquí, traducidos al español.

Primer fascículo: Agradecimientos (Aknowledgement).

Agradecimientos

La mayor parte de los materiales de este libro proceden de mis propias observaciones. Para hacerlas posibles me trasladé a Maine y viví en aquel hospitalario Estado de la costa Este durante más de dos años, como un lugareño más. En ese tiempo entrevisté a cientos de personas. A gente mayor básicamente. Porque son los viejos de lugar quienes vivieron los años objeto de mi estudio, las que conocieron de manera directa los hechos que quería investigar, porque, en algunos casos, fueron incluso parte de la historia que pretendía desenterrar. Muchas entrevistas fueron informales. Tan informales que más solían parecer charlas entre amigos que el trabajo de un periodista de investigación. A todos ellos, mis nuevos amigos de Maine, por vuestra desinteresada colaboración, gracias.

La base documental la obtuve de archivos oficiales. Es de justicia que agradezca su generosa disposición a Logan Perry, Jefe de la Policía de Maine, que me abrió los archivos de la Jefatura Policial del Estado de Maine; a James Finney, presidente de la Universidad Estatal de Maine, por permitirme el libre acceso a la ingente base documental administrativamente adscrita a tan prestigiosa institución; a Patrick McCain, presidente de la cámara de comercio del Estado de Maine, por proporcionarme diligentemente cuantos datos le solicité, y fueron muchos; y a Edgar Laymon, subdirector del Porland Press Herald por regalarme literalmente su tiempo y memoria guiándome por las inabarcables hemerotecas del Porland Press Herald y del Maine Sunday Telegram.

Deseo, por último, mostrar mi agradecimiento más especial a algunos profesionales sin cuya ayuda habría sido imposible la elaboración de este libro: a August E. Douglas, abogado, por su asesoramiento en asuntos legales; a Christie Kiernan, doctora en Psiquiatría, por compartir conmigo sus conocimientos en el ámbito de la mente humana; y al señor Peter Sturgeon, editor de Watergate Books por animarme a emprender este proyecto, a priori descabellado, y ofrecerme toda la ayuda humana, material y económica que han hecho posible convertirlo en realidad.      

                                                                                                                 Buck Richman

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